
El futuro está en las nuevas generaciones, y no solo el de la sociedad, también el de la comunicación. De un tiempo a la fecha los programas juveniles están dando pasos agigantados. Los jóvenes empiezan a alzar la voz en la sociedad, se expresan, opinan y aportan; y la televisión es uno de los más grandes escaparates para que esto se pueda llevar a cabo.
Los
tiempos cambian, todo evoluciona. La televisión no es la excepción, ha tenido
que renovarse, pasar por muchos avances y hemos visto rostros nuevos, la
mayoría de ellos más jóvenes, con actitud y energía. En estos tiempos todos los
canales cuentan con una franja juvenil, incluso hay algunos que se basan en
programas de esta índole solamente. La importancia que la juventud está tomando
en los medios es notoria, agregan chispa, energía e ideas muy renovadoras a los
conceptos ya creados.
Como todo en la televisión se espera un gran número en cuanto a sintonía, el éxito puede deberse a varios factores involucrados. “Se basa en adaptarse, en encontrar qué es lo que la gente joven de ahora anda buscando”, opina Jaime Bustamante, productor de televisión. Además, agrega: “Los jóvenes de ahora quieren temas de personas más adultas, el éxito es darles lo que quieren pero siempre mantener límites; acoplarse a todo lo que ellos quieren dar”.
David Castro, conductor y productor de televisión, comenta:
“El fin es poder transmitir información, entretenimiento y todo lo que a los
jóvenes les interesa en el idioma de ellos. Y no solo eso, juventud es sinónimo
de energía, ánimo, fuerza, salud, y hay que hacerlo como ellos. Cualquier cosa
los distraer o hacen que cambien de canal, hay que saber cómo mantener su
atención. Entre más directo sea el mensaje, mejor para los jóvenes”. Es
importante tener claro que es lo que se quiere llegar a transmitir, entre más
claro sea lo que se trata de transmitir, más llamará la atención de la
audiencia.
“Delimitar
el público objetivo es lo principal, uno tiene que saber a quién va dirigido y
en base a eso crear el contenido”, agrega Eva Marroquín, conductora de
televisión.
“En
cuanto al contenido nos enfocamos mucho en lo
que le gusta a los jóvenes, siempre hay que estar al pendiente de que es lo que
quieren. Es necesario convivir con ellos para saber que les gusta, que es lo
que quieren ver”, agrega Pamela Paz, productora y conductora.
Más
que la edad, todo es cuestión de actitud. La experiencia es muy importante para
saber controlar imprevistos que pueden llegar a pasar, sobre todo si son programas
en vivo. “A veces los conductores no son precisamente de la misma edad que el
público objetivo, pero es lo que se aparenta. Tienen más experiencia, son un
poco más centrados para trabajar y aparentan la edad que estamos buscando”,
comenta Bustamante.
“El
requisito más importante es que todo tiene que ser juvenil. La actitud, estar
siempre con energía, el vestuario, la forma en la que hablan; ese es el mayor
requisito”, opina Castro.
La
opinión de los televidentes es importante, ellos son los que al final deciden
que es lo que quieren ver en sus pantallas. “Una de las cosas más importantes
en las que el público se enfoca es en la naturalidad y la credibilidad que
aportan, un conductor que sobreactúa todo y fuerza lo que hace en pantalla no
llama la atención”, opina Ligia López, estudiante de comunicación.
“Muchos
canales complementan los programas con el internet, no solo se quedan con la
televisión, se ven en vivo en las páginas. Según estudios en muchas ocasiones
los programas son más vistos desde plataformas digitales que de la televisión
misma, hay que irse adaptando”, informa Bustamante.
“Las
redes sociales son importantes para un programa porque nos brinda interacción
inmediata, es muy práctico. Todas las personas te pueden escribir y así saber
que piensan en el momento”, comenta Paz, además agrega: “Otra gran ventaja de
este recurso es que es una línea más directa para que opinen de que les gusta,
que no les gusta, y así saber si necesitamos hacer cambios, o agregar cosas
nuevas”.
“Contar con redes sociales es vital, si no
estás en la red no existís. Hay que alimentarlas constantemente y compartir
datos que les llame la atención, actividades sociales, gustos, entre otros”,
aporta Marroquín.